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Evangélicos notables |
Muchos piensan que la fe y la iglesia evangélica son fenómenos recientes y que sólo la siguen una minoría idealista para algunos, y necia para otros. Con esta sección queremos presentar a grandes pensadores que, precisamente por serlo, abrazaron la fe evangélica y a personas que impulsadas por su fe no se conformaron con la injusticia y situación en la que vivían (o viven) y que han contribuido a favor de la humanidad y de la cultura. Aquí sólo podemos dar algunos ejemplos: Martin Luther Kind Jr., C.S. Lewis, Jean Henri Dunant (fundador de la Cruz Roja) y hombres históricos como Casiodoro de Reina (traductor de la Biblia), Antonio del Corro, George Borrow (Jorgito) y Blanco White.
Martin Luther King Jr.
(Atlanta, 1929 - Memphis 1968)
Martin
Luther King es conocido como uno de los mayores líderes y héroes de la historia
de Estados Unidos. Fue pastor de la iglesia evangélica bautista y luchador para
los derechos de los afroamericanos que carecían de los derechos básicos, como el
de votar o usar servicios públicos conjuntamente con los blancos. Fue
condecorado con el Premio Nobel de la Paz convirtiéndose así en la persona más
joven que recibe un Premio Nobel.
Su discurso más famoso es quizás "I Have a Dream (Yo tengo un sueño)" dado en frente del Monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad en 1963.
ML King era odiado por muchos que veían sus privilegios en peligro. El 4 de abril de 1968 es asesinado en el balcón del Lorraine Motel en Memphis.
La dedicación principal de ML King fue, sin duda, la predicación de la persona y las enseñanzas de Jesucristo y esas enseñanzas que encontramos de manera concentrada en el conocido Sermón del Monte (Mt 5-7) le motiva en su lucha contra la injusticia y le influye en su método pacifista.
Autor: ANTONIO GONZÁLEZ CAPARRÓS
C.S. Lewis
(Belfast, 1898 - Oxford, 1963)
Clive
Staple Lewis ha ganado en popularidad mundial gracias al reproducción
cinematográfica de su novela "Las Crónicas de Narnia". Llega a convertirse de un
ateo militante a un gran defensor de la fe cristiana.
Aunque fue criado en una familia religiosa de la Iglesia de Irlanda, Lewis fue un ateo la mayor parte de su juventud. Su separación del Cristianismo comenzó cuando empezó a ver su religión como una tarea y un deber. También adquirió interés en el ocultismo mientras sus estudios lo llevaban a ello. Lewis citaba a Lucrecio como quien tenía el argumento más fuerte a favor del ateísmo:
Nequaquam nobis divinitus esse paratam
Naturam rerum; tanta stat praedita culpa
(Si Dios hubiera diseñado el mundo, no seria
Un mundo tan frágil y defectuoso como lo vemos)
Mientras que en su juventud Lewis, intelectualmente, era ateo, después diría en su autobiografía (Sorprendido por la Alegría) que en realidad él estaba “muy molesto con Dios por no existir". Influenciado por argumentos de sus colegas Católicos Romanos en Oxford, principalmente por su amigo J.R.R. Tolkien y por el libro de G. K. Chesterton, El Hombre Eterno, así también como por el escocés George MacDonald y sus cuentos fantásticos, lentamente fue redescubriendo el Cristianismo. En 1929 vino a creer en la existencia de Dios aunque peleó fieramente en contra de ella. Describió su lucha intelectual en su autobiografía:
"Me tienen que imaginar estando solo en Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se alejaba por unos segundos de mi trabajo, el lento venir de Él a quien yo honestamente había tratado de no conocer. A aquel a quien yo le habia temido finalmente me alcanzó. En 1929 me entregué, y admití que Dios era Dios, y me arrodillé y oré; a lo mejor, aquella noche, yo era el converso más desanimado e indispuesto de toda Inglaterra" Sorprendido por la Alegría
En 1931 después de una larga discusión con Tolkien y otro de sus amigos cercanos, Hugo Dyson, Lewis se convirtió al Cristianismo yse unió a la Iglesia de Inglaterra. El propio Lewis escribió al respecto: “Entré al Cristianismo pateando y gritando”. Así C.S. Lewis llega a convertirse de un ateo militante a un gran defensor de la fe cristiana.
Diversas fuentes. Redacción: ANTONIO GONZÁLEZ CAPARRÓS
Jean Henri Dunant
(Ginebra 1828 – Heiden (Suiza) 1910)
Jean
Henri Dunant fue fundador de la Cruz Roja, hombre de negocios, indigente, Premio
Nobel y, sobretodo, "seguidor de Jesús como en el primer siglo, y nada más".
Nació el 8 de mayo 1828 en el seno de una familia bien situada. El 24 de junio del 1859, con sólo 31 años de edad, en uno de sus viajes de negocios, experimentó muy de cerca la crueldad de la guerra. En Solferino al norte de Italia se enfrentaba el bando frances e italiano a al bando austriaco, unos 300.000 en total. El nefasto resultado de aquella batalla fue de 40.000 soldados malheridos, sin nadie que se ocupara de ellos.
Dunat, conmovido por el panorama, interrumpió su viaje para atender a los enfermos de ambos bandos. Con su frase "Tutti fratelli – todos son hermanos", pudo convencer a los habitantes del pueblo –que al principio se negaban– a ayudarle en esa labor. Aquel primer equipo internacional de ayuda al soldado herido fue formando de manera espontánea por mujeres, niños, sacerdotes, turistas ingleses, un belga y un alemán.
A partir de ahí, Dunant se entrega a la labor de poner en práctica su idea "inter arma caritas –amor en medio de la guerra". En 1863 creó, junto con cuatro compatriotas, la Cruz Roja Internacional. Esa sería también la base para que el gobierno suizo convocara un año más tarde la conferencia internacional en la que participaron 12 países, y acordaran la "Convención de Ginebra" que todavía sigue en vigor.
Anteriormente estos sucesos, Dunant había demostrado su capacidad de organización cuando en 1849 fundó la Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes, y contribuyera a la fundación de su Federación Mundial en 1855.
Su entrega personal a la Cruz Roja Internacional le hace descuidar sus negocios hasta el punto que empobrece de manera drástica, en 1867. Durante los siguientes 20 años vivió vagabundeando por diversos países de Europa, sosteniéndose de trabajos esporádicos, e incluso tuvo que mendigar. Cuando se dirige en 1887 a su familia para pedirle ayuda, recibe de ella una paga mensual, para que así pudiera vivir en una residencia de pobres y menesterosos.
Es allí donde le descubriría un periodista, en 1897. Y, es a partir de entonces cuando recibe numerosos honores de una sociedad que le creía muerto. Fue la primera persona que recibió el premio Nobel de Paz en 1901. El dotación económica de ese premio, así como la pensión que le concedió la casa real rusa, lo destinaría a sostener organizaciones humanitarias.
Cuando Dunant muere el 30 de octubre de 1910 sólo deja unos cuantos libros y un testamento en el cual escribe: "Soy un seguidor de Cristo como en el primer siglo, nada más".
Ante tal testimonio vivido, sólo me queda decir: La fe auténtica en Cristo transforma al mundo.
Autor: ANTONIO GONZÁLEZ CAPARRÓS
Blanco White
(Sevilla 1775 – Liverpool 1841)
Seudónimo de José María BLANCO CRESPO.
Entre los protestantes españoles del primer tercio del XIX, varios obligados a vivir y trabajar en el exterior, destaca en Inglaterra el escritor y poeta José María Blanco Crespo, más conocido como Blanco White.
De padre irlandés y madre sevillana, nació en Sevilla. Donde pasó la juventud en el estudio, la carrera eclesiástica, numerosas crisis religiosas y la preocupación política.
En 1810, se autoexilió a Inglaterra. Donde, como narra en la más editada de sus obras, "Preservativo contra Roma", se acercó a otra forma de entender el Cristianismo: "Entré en una iglesia protestante por mera curiosidad; porque mis pensamientos estaban a la sazón muy lejos de Dios y de su culto". Pero al llegar el canto congregacional, añade: "Los sentimientos expresados en este hermoso himno penetraron en mi corazón como la primera lluvia que refresca un tierra sedienta. Avergonzábame de mi mismo al considerar cuan largo tiempo había vivido en impío olvido de Dios, padre y sustentador de mi vida y de mi ser, y la conciencia de mi ingratitud arrancaba profusas lágrimas de mis ojos. Cuando salí de la iglesia era ya otro hombre; mas no tenía todavía verdadera fe en Cristo".
Las numerosas luchas con su conciencia y las iglesias institucionalizadas, sobre las que siempre se expresó con sinceridad, le crearon no pocos problemas y están presentes en su obra escrita. Ya que pluma en ristre, en el periodismo, la autobiografía, la controversia teológica y los versos; arremetió contra los tiranos y los intolerantes. Defendiendo la libertad de cultos, la lectura de la Biblia y la independencia de Hispanoamérica.
Primero, desde sus periódicos "El Español" (1810-1814) y "Variedades o Mensajero de Londres" (1823-1825) publicados en Londres. Segundo, con las revisiones bíblicas en las que participó, para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera; tanto del texto del Nuevo Testamento Reina Valera (1817), como de la Biblia por el P. Scio (1821), contando en este ultimo caso con la colaboración de Andrés Bello. Tercero, revisando y traduciendo importantes obras como "Evidencia de la Religión Cristiana", de G. Paley, o la "Liturgia Anglicana". Y, en cuarto lugar y último, con sus libros originales; traducidos recientemente del inglés por Antonio Garnica, sacerdote y profesor en la Universidad de Sevilla: "Cartas de España" (1972), "Autobiografía" (1975) y "Vargas" (1995). ¡Y eso que murió el año 1841, en Liverpool!
George Borrow
(East Dereham, Norfolk 1803 - Oulton 1881)
Escritor inglés que viajó por toda España, para distribuir la Biblia en castellano, caló y vascuence.
Después de estudiar teología y filología (llegó a dominar una veintena de idiomas), en Edimburgo, se dedicó a la circulación de la Biblia, a las órdenes de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, en Prusia (1832-1835) y España (1836-1840). Principalmente distribuyó la traducción católica del Padre Scio, sin apócrifos ni notas, lo que no le libró de la cárcel en Sevilla y Madrid.
Visitó varias capitales andaluzas: Cádiz, Córdoba, Granada y Sevilla. En estas dos últimas, estudió a los gitanos y convivió con ellos, a quienes dedicó su traducción al caló del Evangelio según San Lucas (Madrid, 1837) y la primera de sus obras, The Zincali, or an account of the gipsies of Spain (1841), de la que existe traducción castellana.
De su amplia bibliografía, destaca The Bible in Spain, 1842 (La Biblia en España, Madrid, 1970 y 1983. Alianza LB 254. Traducción, introducción y notas de Manuel Azaña) publicada en inglés y pronto traducida a otros idiomas, francés, alemán, ruso. En español circulan las traducciones de Manuel Azaña, 1921 y Elena García Ortiz, 1956. El voluminoso libro se convirtió en un clásico de la literatura inglesa, porque además de contar deliciosamente sus aventuras distribuyendo la Biblia es "una admirable descripción de la España de aquella época".
Autor: GABINO FERNÁNDEZ CAMPOS
Antonio del Corro
(Sevilla 1527 - Londres 1591)
Ex-fraile del Monasterio de San Isidoro del Campo, escritor y profesor en la Universidad de Oxford.
Nació en Sevilla, donde debió hacer sus estudios universitarios, antes de profesar como jerónimo en el Monasterio de San Isidoro el Campo, de Santiponce (Sevilla). De donde salió, tras abandonar la Iglesia Romana, en 1557. Y, tras una accidentada peregrinación por Suiza, Francia y Flandes, terminar en Inglaterra.
Antes de trasladarse de la Europa continental a la Gran Bretaña, estudió en la Academia de Lausana, con profesores como Teodoro de Beza; dio clases de español al hijo de Juana III de Albret, que reinaría como Enrique IV de Francia; enseñó y predicó en varios centros hugonotes franceses, como Burdeos, Toulose y Orleans; se casó; fue capellán de la Duquesa de Ferrara, hija del rey francés Luis XII, en su palacio de Montarguis; y predicó en Amberes. Y en esta última ciudad, aparecieron sus dos primeros libros: "Epistre e amiable remostrance d'un Ministre de l'Evangile de nostre Redempteur Iesus Christ" (1567) y "Lettre envoyée a la maiesté du roy des Espaignes" (1567).
El resto de sus trabajos, se imprimieron en Inglaterra. Y aunque contienen menos información autobiográfica, que en la primera de sus obras, testifican de sus quehaceres e inquietudes docentes y teológicas. Como se puede apreciar sólo con sus títulos: "Tableau de l'OEuvre de Dieu" (Norwiich, 1569), "Dialogus Theologicus" (Londres, 1574), "Paraphrasis and Commentary on Eclesiastes" (Londres,1579) y "Reglas Gramaticales" (Oxford, 1586).
Varios de sus libros, se tradujeron al inglés en sus días. Pero al permanecer en latín, francés o inglés; son muy poco conocidos entre nosotros. Y únicamente la reciente edición facsímil de su última obra y la traducción al castellano que se hizo de la Carta a Felipe II (Revista Cristiana. Madrid, 1902);le han salvado del injusto e inconveniente olvido, al que los Inquisidores le condenaron, quemándole en estatua y "secuestrándole" en el Indice de Libros Prohibidos.
Los años de Londres, fueron agridulces. Por un lado, las numerosas controversias teológicas con los intolerantes (católicos o protestantes), le restaron paz y amigos. Claro que también pudo dedicarse a la enseñanza universitaria en Oxford, continuar escribiendo, contar con amigos influyentes y una prebenda de la Iglesia Anglicana; donde terminó tras su paso por el Calvinismo.
Autor: GABINO FERNÁNDEZ CAMPOS
Casiodoro de Reina
Primer
traductor de la Biblia. Nacido en Montemolín (entonces Reino de Sevilla,
actualmente Extremadura) en 1520 aprox. y fallecido en Frankfort en 1594. Con
otros, abandonó el monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo, próximo a
Sevilla, en 1557, al descubrirse la comunidad protestante sevillana, fijando su
residencia en Ginebra. Su deseo de ponerse a salvo del Santo Oficio, diferencias
con sus nuevos correligionarios, las intrigas de Felipe II (que puso espías
cerca de él y precio a su cabeza), necesidades económicas, la política española
en Flandes y la impresión de su traducción de la Biblia - la primera completa al
castellano de los originales - le obligaron a cambios constantes de domicilio.
Así lo vemos en Frankfort, Londres, Amberes, Bergerac, Castillo de Montargis,
Basilea y Estrasburgo.
Como traductor, se le debe la conocida como Biblia del Oso (Basilea, 1569) y la traducción al francés de Historia Confessionis Augustanae (Amberes, 1582). Fue el autor de la Declaración o Confesión de Fe hechas por ciertos fieles españoles, que huyendo de los abusos de la Iglesia Romana y la crueldad de la Inquisición de España, hicieron a la iglesia de los fieles para ser en ella recibidos (Frankfort, 1577); de comentarios a porciones de los Evangelios de San Juan y San Mateo (aparecidas en latín en 1573, Frankfort) y de un Catecismo (1580), publicado en latín, francés y holandés. También redacto unos Estatutos para una sociedad de ayuda a los pobres y perseguidos, en Frankfort, que ha llegado hasta nosotros.
En el Auto de Fe de la inquisición de Sevilla, el 26 de abril de 1562, fue quemado en efigie y figuró en el Indice como autor de primera clase.
Al morir le sucedió en el pastorado de la comunidad luterana de habla francesa en Frankfort uno de sus hijos, Marcos. Allí se conserva un retrato suyo al óleo que reza así: "Casiodoro de Reina, nacido en Sevilla..."
Autor: GABINO FERNÁNDEZ CAMPOS